Archivo mensual: abril 2011

Amo y odio

Amo los días soleados y con brisa.

Odio que en El Salvador casi no haya días como ese.

Amo los paseos al atardecer.

Odio ya no tener tiempo para hacerlo.

Amos las comidas caseras preparadas por mi madre.

Odio tener que comer fuera de casa toda la semana.

Amo el tiempo que pasamos juntos.

Odio que nunca sea suficiente.

Amo dormir.

Odio dormir solo seis horas en las noches y para colmo gastarlas soñando.

Amo mi cabello, mi nariz y mis dientes.

Odio que en mis peores pesadillas salgan afectados.

Amo la música.

Odio cantar y casi siempre bailar pero solo porque no puedo ni una ni otra cosa.

Amo mis pensamientos.

Odio decirlos y que nadie me entienda.

Amo el silencio.

Odio no poder escuchar.

Amo a mi familia.

Odio que la vida cambie tan rápido y que los caminos sean, a veces, tan distintos.

Amo entregarme con pasión en todo lo que hago.

Odio que los demás no sean igual.

Amo mi concentración.

Odio parecer distraída.

Amo la comida.

Odio engordar.

Amo la vida.

Odio la violencia que la sesga.

Amo amar.

Odio odiar.

Los extraños sueños de mi vida

La semana pasada discutíamos en la clase de inglés los sueños recurrentes que hemos tenido a lo largo de la vida. Debo aclarar que no soy la clase de persona que sueña muy a menudo. Tampoco recuerdo todo lo que sueño.

Sin embargo, recuerdo perfectamente haberme soñado, sola o acompañada, en diversos escenarios en los que siempre el agua juega un rol importante. Confieso que cuando me preguntaron por mi sueño no fue mi primera opción, pero cuando alguien más lo mencionó me dio escalofrío de cuando uno trae a su mente recuerdos de algo que sí ha vivido.

En mis sueños usualmente el agua me amenaza. Me veo en lugares conocidos o desconocidos y me invade la sensación de que algo va a pasar. Y de repente a mi alrededor hay agua y algo o alguien me dice que viene una ola gigante. Busco donde refugiarme y trato de ayudar a los que están conmigo. Cuando la ola llega, a veces me sumerge y a veces logro mantenerme a flote. Nunca muero en mis sueños y extrañamente, aunque no es relevante, los teléfonos siguen funcionando (ni me pregunten por qué menciono esto).

¿Mucha televisión? ¿Demasiadas malas noticias en el mundo? No sé, pero este sueño me persigue desde que tengo memoria. A la fecha no sé qué puede significar y no sabría decir si después de haberlo soñado ha pasado algo en mi vida.

Definitivamente no soy una persona de soñar mucho. No me gusta soñar, al menos no dormida.

P.D.: Este sueño inspiró esa imagen que llevó oculta en mi cuerpo. Para no olvidar. Para no soñar.

Subió el gas, también la tortilla

He escuchado la frase “el poder está en la nube”, metáfora aplicada para referirse a internet. Pero creo que esa oración se puede transformar y acoplarse a la realidad de muchas economías, como la nuestra, lo que nos permitiría decir: “la canasta básica, el gas propano, los combustibles, y muchas cosas más, están en la nube”.

El pasado miércoles 6 de abril, una nota publicada por La Prensa Gráfica (LPG) llamó mi atención, su titular decía así: “MINEC: alza de precios no se debe al gas propano”. Al continuar mi lectura, me encuentro con que el ministro de Economía de El Salvador, Dada Hirezi, dice que las tortillas, por ejemplo, han encarecido no por el cambio en la forma de brindar el subsidio a la población, sino porque el quintal de maíz está más caro.

Desde que tengo uso de razón, recuerdo que mi madre ha vendido tortillas. Y por lo mismo, sé que no es la primera vez que el quintal de maíz sube de precio. Todos los años hay una etapa en la cual el valor del quintal se eleva. De oscilar entre los $11 y $14, ahora, abril de 2011, se encuentra a $25, y en algunos lugares a $30, eso ya merma el bolsillo del productor.

Empero, eso no la había obligado a aumentar el valor de las tortillas. Citando la nota de LPG, el ministro considera que la coincidencia de las alzas en el precio de los alimentos con el cambio en el mecanismo del subsidio del gas es solo “una excusa” que están utilizando los comercios.

¿Qué significa eso, señor Dada Hirezi, que mi madre se está aprovechando de sus clientes? ¡Cómo no va a afectar pasar de pagar $4.50 a $14.68 por un cilindro de 25 libras!

Según los técnicos de Hirezi, un tambo permite producir 1,200 tortillas, lo que, argumenta, “equivale a una fracción de centavo en el efecto del precio del gas”. En otras palabras, según su hipótesis, el costo del maíz pesa más que el del gas propano.

Con escepticismo, mi madre y yo nos dimos a la tarea de ver si esta cifra de producción de tortillas era cierta. Y vaya sorpresa. En un día produjo 400 tortillas, y si un tambo le dura aproximadamente tres días: 400 por tres es igual a… (pom, pom, pom, redoble de tambor) 1,200.

Sin embargo, señor Hirezi, el hacer este alimento esencial para la mesa salvadoreña conlleva un proceso. Las tortillas vienen del maíz, pero este, antes de ser molido, necesita ser cocido. En otras palabras, se usa más gas propano.

Si un cilindro de gas alcanza para tres días de producción, en un mes se requieren alrededor de 10 tambos; sin contar los que se usan para cocer el grano.

Así que, Hirezi, el aumento del precio del gas tiene mucho –realmente todo– que ver con que ahora mi madre dé cuatro tortillas por $0.25, y en algunos lugares solo dan tres.

Mi equipo técnico (mi madre y yo) hemos empleado una fórmula, como la de la gasolina, para ver el alcance de esta medida. Si antes el tambo de 25 libras valía $4.50, y usaba 10 cilindros, estamos hablando de $45 mensuales. Ahora, $14.68 por 10… Saque usted la cuenta. Y no, don Hirezi, tres tambitos subsidiados no cambian el panorama. Es como cuando la gasolina baja $0.01 luego de semanas subiendo $0.10.

Este mes cuesta $14.68, y ya todos sabemos que mensualmente darán la actualización de los precios. No me extrañaría que, al igual que los hidrocarburos, el gas propano vaya subiendo y subiendo.

Quizá, y espero que no, se llegará el día en que mi madre deba dar solo dos tortillas por una cora, o simplemente dejar de vender… Y así como ella, muchas personas más.

Feliz cumpleaños a nuestro Caparazón

Desde el Caparazón cumple  un año de existir. Y como nos embarga la emoción, queremos celebrar la ocasión compartiendo con nuestros asiduos lectores una selección de los textos que hemos escrito en este tiempo.

Esperamos que los disfruten.

Henos aquí

Mis tatuajes

De los correctores de estilo

Aquí es El Salvador

La RAE se renueva. ¿#Win o #fail?

El primer día en el gym

Servicio a la comunidad I: la coma

Recuerdos, olores, fuga: ¡kínder!

El sabor de la extinción

¡Ah, el amor!

Consejos y reflexiones de un clásico

La muerte es parte de la vida