Despedida a un grande

Agradezco los días de mucho trabajo porque puedo dormir bien por las noches. Y ayer pasó eso. Me dormí casi al instante y soñé, cosa rara en mí.

Me vi en un muelle a punto de abordar una lancha y enfrente tenía la inmensidad de un mar azul turquesa. De súbito me vi sobre la lancha y la orilla apenas se alcanzaba a ver. En mis manos noté un cofre y debajo de él un libro. La lancha ya se había detenido y me percaté de que no había nadie más en ella. De hecho, no recuerdo haber visto un lanchero conduciéndola.

Como si se tratara de una película para la cual ya había estudiado el guion, me paré y levanté el cofre. Quedé observándolo un rato como perdida en la profundidad de su color rojo carmesí. Procedí a abrirlo y de inmediato un polvo gris comenzó a surgir mágicamente e iba perdiéndose en el paisaje. Sentí que algo se desprendía de mí y de pronto todo se veía borroso. Húmedo.

Sin darme cuenta ya volvía a estar cerca de la orilla y luego caminaba por la playa. Sentía mucha paz. No había nadie cerca y no me preocupaba saber dónde estaba. Caminé mucho en el sueño hasta que llegué a un letrero que decía en letras grandes, rectas y color café quemado Lanzarote. Ahí me senté a descansar -aunque en realidad no me sentía cansada- y recordé que aún llevaba el libro. Como el paisaje me parecía ideal para leer y mi curiosidad era muy grande, decidí hacerlo. Lo abrí. Estaba en blanco…

Una a una las hojas fueron pasando hasta que llegó la última, donde solamente había una frase que rezaba “Entraré en la nada y me disolveré en ella” y la fecha 21 de julio de 2005.

Ahora recuerdo que antes de dormir vi sobre la mesa el Memorial del Convento, libro de José Saramago. Desde hace días me he propuesto releerlo en homenaje a este gran escritor portugués que nos dejó tres días antes de cumplir cinco años de haber visitado el país, y no lo he hecho.

Después del privilegio de haberle rendido una despedida propia a Saramago, aunque sea solo en sueños, tengo más razones para atesorar cada una de las letras del primer libro suyo que compre y que conserva como regalo su firma y la fecha 21 de julio de 2005.

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3 pensamientos en “Despedida a un grande

  1. Sabes, Saramago respresenta para mi, por su lectura, muchas cosas… pero entre tantas cosas su lectura representa una muestra clara de un cambio en mi vida que a estas alturas no termino de entender…

    Que suerte la de tener un libro con un recuerdo de su puño mismo.

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