De los correctores de estilo

Me gusta ser Correctora de Estilo. Perdón, quise decir Me gusta ser una Profesional del Lenguaje y la Edición. Se lee rimbombante, yo sé, pero como le decían a unas compañeras de trabajo en el seminario Palabras Mayores (de la Fundación Claribel Alegría), a la gente no le gusta que uno diga que es corrector y menos que diga “te voy a corregir”. Mi trabajo suena a ofensa. (#YoConfieso que muchos me han dicho que les intimida escribirme tras leer mi bio en Twitter).

En el fondo me da igual que a nadie le guste mi trabajo, porque sé que la mayoría no capta su esencia. La explico escuetamente:  la comunicación escrita ha hecho a un lado la oral y hoy domina gran parte de nuestra interacción cotidiana, por eso un texto bien escrito es nuestra tarjeta de presentación. Simple.

Solo piensen en todos los programas que utilizan a diario y los sitios que visitan (Facebook, Twitter, MSN, blogs y un largo etcétera). Y aunque no hace falta tener un título para ejercer este oficio, por tratarse de sitios “personales” uno mismo funge como su propio corrector y generalmente no somos tan críticos con lo que escribimos o erróneamente pensamos que a nadie va a importarle.

Eso sí, si una persona desea ganarse el respeto de sus lectores, tiene que entregarles productos de calidad en cuando a forma y contenido, eso es indiscutible. Por eso en el ámbito profesional existe este oficio tan viejo como la imprenta y que, hasta hoy, la tecnología no ha podido reemplazar.

Un corrector de estilo tiene varias misiones que yo resumo en tres fundamentales: corregir las posibles faltas ortográficas, velar por que la idea que se quiere transmitir esté bien construida y asegurarse de que sea comprensible. (Técnicamente esto se llama ortografía, sintaxis y semántica, respectivamente.)

Es falso que los profesionales de la lengua y la edición nos creemos coautores de los textos que revisamos. También lo es que nos creemos dueños de las palabras o dioses del idioma. En cierto modo, el final feliz para un corrector de estilo es que la conexión entre autor-lector sea eficaz.

Así que tengan por seguro que no nos rasgamos las vestiduras cuando alguien escribe “Gracias y gual” al final de una conversación (caso de la vida real). Y tampoco vamos por la vida queriendo acabarnos cuanto texto se nos ponga enfrente solo porque sí. Siempre tenemos un objetivo.

Personalmente, si tengo la confianza suficiente con una persona, respetuosamente le hago ver el error en que ha incurrido no con ánimos de humillar u ofender, sino el objetivo de compartir mis humildes conocimientos.

Por último, me gustaría recomendarles varios sitios que pueden consultar si tienen dudas al momento de redactar, y está de más decir que estoy a la orden.

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8 pensamientos en “De los correctores de estilo

  1. Yo no le tengo miedo a escribirle 🙂 Yo trato de ponerle atención a cómo me expreso por escrito; justamente, uno de mis temores es que no se entienda lo que quiero decir en realidad cuando escribo algo. Cuesta mucho lograrlo, primero por lo que implica escribir algo y luego por el cansancio que causa revisar una y otra vez, pero bien vale el esfuerzo.

    Saludos

  2. #yoconfirmo lo que decis al inicio… pensaba: ‘correctora de estilo, juela’ jajaja pero que chivo es saber que ‘conozco’ a alguien que se dedique a esto 🙂

  3. Por casualidad vi el link a tu entrada en mi TL en twitter y déjame decirte lo identificada que me sentí. Yo trabajo de lo mismo y aunque a veces bromeen demasiado mis amigos con lo obsesiva que me he vuelto con la ortografía y demás, es gratificante que te busquen en momentos de dudas y crisis respecto a la escritura correcta de una palabra o al sentido de una oración.

    Saludos, ¡un gusto!

  4. Víctor: Me alegra que te preocupés por tu correcta escritura, a la larga es una ganancia. Y sí, es una actividad que cansa mucho.

    Elsum: Infinitas gracias por ya no “tenerme miedo”. Estoy siempre a la orden.

    MaLu: ¡Qué bueno saber que alguien allá afuera me entiende perfectamente! Sos bienvenida a este blog.

    Gracias por sus comentarios,

    Loy

  5. A mi me gusta que me corrijan (siempre y cuando sea de buena forma), porque siento que me falta UN MONTON por aprender y esa es una buena forma. Algún dia escribiré algo decente de forma decente. Por el momento aprendo de ustedes, autores de este blog…
    Saludos!

  6. La verdad de las cosas es que si no le buscamos un sentido a nuestras vidas no habria razón para despertar cada dia, el problema es que en la busqueda del camino muchos nos perdemos.

    sigo extrañando la plantilla minimalista de la simpatica tortuga

  7. Gracias por sus comentarios!

    Gero: siempre hay cosas nuevas para aprender, y es mejor cuando nos ayudamos unos a otros.

    D. O.: Ya empiezo a extrañar la plantilla también. Gracias por compartir tu pensamiento.

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