Los vengadores

Acto 1. Son las 9 de la noche. Los gritos y forcejeos en la esquina de enfrente llaman la atención de tres amigos que comen al otro lado de la calle. Parecería normal si fueran unos jovencitos “peleando” entre ellos, pero no, son dos tipos golpeando a otro. El espíritu de superhéroes brota del interior de los que observan y deciden intervenir.

Amenaza por aquí, grito por allá. Uno de los “héroes” sale volando. Se dan un par de golpes y los atacantes se retiran no sin antes decir que se vengarán. “Vale verga”, dicen. Minutos después: ¡sorpresa!, los malhechores vuelven a escena, pero armados, uno con unos chacos y el otro con un cuchillito estilo Rambo.

Acto seguido, a correr. La persecución se alarga por varios minutos, parece no acabar. Al pasar por la cancha de la colonia, los valerosos titanes [en plena carrera] le dicen a sus amigos que se vayan, que unos tipos armados los persiguen. “Sí, ajá, mentirosos”, comentan entre ellos y no acatan la advertencia. No se mueven de ahí. Posteriormente, los incrédulos fueron espantados por la navajita y los chacos.

Acto 2. Diciembre. También de noche. Los mismos “héroes” acompañados de unos amigos más, y que juntos se sienten capaces de doblar al mismo Hulk.

En un callejón oscuro se escuchan los quejidos de una mujer, veinteañera quizás, lo cual llama la atención de los jóvenes paladines. Al acercarse, observan un vehículo, en su interior una chica recibe golpes de su acompañante. Al ver lo que sucede, los intrépidos camaradas se disponen a realizar otra gesta heroica.

Llegan calmados y comienzan a dialogar con el abusador, tratando de hacerlo entrar en razón de que lo que hace no es lo correcto. El belicoso no acepta su error y golpea nuevamente a la mujer ante la mirada atónita de los osados amigos.

Ante eso, uno de los jóvenes no resiste, explota en ira y se lanza sobre el agresor. Trompada de un lado, patada en el abdomen, más gritos de la mujer… una locura. Y de repente, ¡a correr otra vez! El golpeador de mujeres tiene una pistola. Nuevamente inician una carrera despavorida al interior de los pasajes para evitar al que los persigue en su carro, y que luego de dar dos vueltas por la zona decide irse.

Los anteriores actos no son parte de un cómic o una historia ficticia, son hechos reales. Y los recordé después de haber visto Kick-Ass, película que trata sobre un chico que decide ser un superhéroe al ver las injusticias de su entorno.

No es que recomiende que crean que tienen superpoderes o cosas así, ni estoy diciendo que los que hicieron estas acciones son “faltitos” y por eso se metían en esos problemas. Pero, ¿sí o no que caen mal los abusos e injusticias que cometen algunas personas?

Actualmente estamos inmersos en una realidad en la que las agresiones, abusos y atropellos son el pan de cada día, y muchas veces nos vemos forzados a no intervenir por temor a salir heridos, o peor aún, ayudar y terminar siendo los detenidos.

Por eso, si de verdad puede auxiliar a alguien, hágalo, pero tenga cuidado, “los vengadores” corrieron con la suerte de encontrar a la Policía para que detuvieran al cuchillero y al de los chacos y que el vergueador no podía meter el carro a los pasajes.

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3 pensamientos en “Los vengadores

  1. Todos creo que alguna vez fantaseamos con la posibilidad de ser el vengador o el justiciero que hiciera pedir perdón a los malechores. La realidad es más triste de lo que nos gusta aceptar. Los héroes no son muchos porque el estado actual de las cosas es un absurdo. Se teme aún de la Policía, si, esos mismos que dicen: servir y proteger ante todo. Se teme aún de los maestros, de las nanas, de los tíos, de cualquiera que ande con rasgos sospechosos.

    Un puñalada en los intestinos es muy difícil de sanar . Tu vida no vale nada en la mente del que quiere llevarse tu celular o tu cartera. Eres solo el portador de algo que él quiere, como a los que se comen los huevos de las tortugas, las vigilan y le roban sus huevos que con tanto esfuerzo vino a poner a la playa donde nació. El malechor obtiene un poco de ganancia, y tu, al menos, la oportunidad de rehacer cualquier cosa te hayan quitado, a excepción de la vida.

  2. Juela! de plano que uno a veces hace sus cosa raras llevándoselas de ‘chivatada’ y nunca sabe cuando el ‘héroe’ terminará siendo ‘víctima’…

    Pero ya con los cheros, uno se vuelve invencible 😀

    y si, si uno se anima a hacerla de ‘vengador’, hay que tener muuucho cuidado.

    (y)

    • Hola, gracias por sus comentarios.
      Tenés razón, Osvaldo, en este tiempo es difícil saber de quién confiar y la vida es algo tan preciado que no se compara con nada material.
      @elsum, la verdad es que por andar de chivatadas casi no la contamos, gracias a Dios no pasó a más; ni modo, son tonteras de adolescentes.

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