Aquí es El Salvador

A mí me gusta caminar, y de vez en cuando me agrada detenerme a descansar bajo la sombra de un buen árbol. Ya sea en la acera, por la cuneta o sobre la carretera, a mí me gusta andar a pie. Tengo 25 años de transitar libremente por las calles de mi país, al menos pensé que así era en todas las vías, veredas o senderos, hasta hoy.

Trabajo por la zona de Santa Elena y, obviamente, camino a diario por acá. En el tiempo que llevo recorriendo estos rumbos ya había escuchado sobre las prohibiciones que hay en el perímetro de la embajada de Estados Unidos. De hecho, mi colega de este blog [Loyda] ya me lo había advertido alguna vez. Me dijo que a ella la habían abordado en la entrada de La Prensa Gráfica (LPG), que queda justo frente el edificio blanco ese, y que le dijeron que no podía estar parada ahí. Quizá le vieron un semblante amenazante para los funcionarios del Tío Sam.

En fin, yo venía caminado tranquilamente desde el redondel Orden de Malta y mi mente divagaba sobre a qué hora iba a hacer mi cafecito de la tarde. No pensaba en poner bombas, estrellar aviones o ingresar a la fuerza al edificio blanco ese. No, nada de eso, mi cerebro solo proyectaba la imagen de mi café espumeante.

Mientras avanzaba, mi celular sonó y atendí la llamada. En ese momento estaba justo entre Canal 12 y LPG. Entonces decidí sentarme en unos barriles que hay por ahí y aprovechar la sombra de unos árboles. No habían transcurrido ni tres minutos cuando del otro lado de la calle -acera, dos carriles, arriate, otros dos carriles y otra acera para ser exactos- apareció un policía en bicicleta, al mejor estilo de Poncharelo, que me hizo señas para que me quitara de ahí.

Recordé lo que me habían contado sobre el edificio blanco ese, me toqué la cara y comprobé que ya no tenía barba, por lo que ya no parecía un talibán, es más, me la he cortado al estilo de Tony Stark. Pero aún así el señor agente seguía moviendo la mano invitándome a avanzar. Me molesté, le grité un par de cosas, le mostré el carné que colgaba de mi cuello y que certifica que laboro en el inmueble que está frente a ellos y le hice señas con las que prácticamente le dije dundo.

Enojado y todo, no quería que las cosas pasaran a más. Por lo que empecé a caminar y Poncharelo me escoltaba desde Estados Unidos, ¡ah chis!, si ahí sigue siendo El Salvador. En mi lento avanzar miraba fijamente al agente, que ni sé si me veía pues andaba unos lentes tipo The King Flyp, y confieso que lo chungueé pues no dejé de hablar y me detuve un par de veces.

Entiendo que el policía estaba cumpliendo sus obligaciones, pero qué habría pasado si me hubiera sentado en una de las bancas que están de “su lado”, supongo que ahí sí se puede sentar uno, o por qué no dicen nada cuando hay personas esperando bus en la esquina frente al Míster o cuando la 44 se queda parada y nunca se va. En fin, como me dijo @kaglita, ojalá hicieran bien su trabajo en todo y no solo en cosas insignificantes.

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8 pensamientos en “Aquí es El Salvador

  1. ¡Viste, te lo dije! Yo pasé por eso y lo que más mal me cae del cuento es que estaba prácticamente enfrente de la entrada de LPG con mi carné puesto. No sé qué se creen. Quizá mis rasgos me hacen ver amenazante (¬___¬). En fin, me alegra que no pasó a más y mejor evitá un nuevo encuentro con Poncharelo, no tiene caso amargarse la vida con esos tipos.

    P.D.: Me encanta lo de “el edificio blanco ese”.

  2. y lo mas triste.. es que los Poncharelos esos… son tan salvadoreños como nosotros… bueno… parte de las experiencias de trabajar cerca de ese “pedacito de otro pais”

  3. Hay amigo de EUA yo solo puedo esperar lo peor, la verdad yo nunca en mi vida he tenido que ir a hacer un tramite a la embajada de la (in)potencia mas poderosa del mundo en nuestro pais, pero mira disculpa que peque de ignorante, pero ¿que significa ponchalero?

    P.D.: sigo extrañanado la plantilla de la tortuguita

  4. Aunque sólo los conozco en foto, a vos y a la niña Loy, se que no tienen cara de terroristas ansiosos de explotarse. Lastima que les permiten hacer eso. Mientras se ande con buenas intenciones, uno debería ser libre de estar donde quiera. Pero así es la cosa, tristemente.

  5. Quizás a Loy y a Pirulito, perdón, Gabo les vieron cara de “mañosos” LOOOOL Se pelan con la seguridad de los gringos xD

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