Residencial Carcavalandia

Santa Tecla, otrora “ciudad de las colinas”, poco o nada tiene de aquel clima fresco del que hablan las generaciones pasadas. Yo nací en la última quincena del siglo anterior y no logré disfrutar el verdadero esplendor de esa brisa fresca que soplaba por los cafetales allá por el trimestre final de cada año; incluso, dicen, era así casi los 365 días. Aun así, recuerdo que hablar de los “vientos de octubre” era una gran cosa y que en invierno, a veces, los tecleños amanecíamos cubiertos de neblina. ¡Qué tiempos aquellos!

Ahora, la alguna vez capital del país ha perdido la mayor parte de sus cafetales, lo que consecuentemente ha significado el aumento de la temperatura en la zona. Asimismo, la fauna que alguna vez prosperaba por estas tierras ha disminuido. Recuerdo que a mi casa llegaban colibríes a beber el néctar de las flores del árbol de chichipince y que alguna vez con mis amigos vimos a unos topos salir de unos matorrales. Y cómo olvidar a los pericos que pasaban todas las tardes rumbo a El Espino. Aunque no eran bestias exóticas, eran muestra de la vida que crecía en el área; además, nunca dije que fueran leones o elefantes, a menos que la Manyula se hubiera aburrido de estar encuevada en el zoológico.

Hoy en día, en lugar de observar que hay más vida silvestre, lo que vemos es que se reproducen más construcciones. Hay más colonias, más calles, como la gran Diego de Hollín, perdón, de Holguín, la cual atraviesa de punta a punta la cuidad y provocó una tala de árboles descomunal.

Ahora resulta que uno de los pocos sectores que aún mantiene vegetación será el área en la cual se desarrollará otro “genial” proyecto residencial. Me refiero a la zona que está saliendo de la cuidad, cuando se va rumbo a Santa Ana; por si no entiende, despuecito de Las Delicias.

Comprendo, creo, la importancia de construir viviendas, lo malo es que, por muy pequeñas y chafas que sean, su precio tiende a ser elevado y pocos pueden adquirir una. Si no me cree, por qué cree que no logro enhuevarme con una.

Pero más allá de que pueda o no comprar una casa, el problema real se da con esas que se construyen en zonas que no son seguras. Basta con ver los casos de las megacárcavas que se han tragado el trabajo y los sueños de muchos salvadoreños que con esfuerzo lograron hacerse de su pedacito de tierra. Por lo tanto, no entiendo cómo quieren construir en ese espacio, el cual es atravesado por una quebrada.

Sinceramente, no quiero que se desarrolle ese proyecto, el cual parece que ya tiene los permisos para llevarse a cabo. Se han realizado algunas actividades para tratar de detenerlo, empero, considero que será muy difícil [o sea imposible] pues a “Don Dinero” no hay nada ni nadie que pueda pararlo.

Todo parece llevar al surgimiento de una nueva residencial, cuya base será una quebrada, la residencial Carcavalandia.

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6 pensamientos en “Residencial Carcavalandia

  1. Uno cosecha lo que siembra… eso es un hecho, los salvadoreños con todo esto estamos pagando el hacer de nuestro pequeño pais un caos urbano, esto tambien tiene que ver con cosas mas graves aun como la sobrepoblacion del pais.

    Y mientras no hagamos algo definitivo cada epoca de lluvias será lo mismo 😥

    Oigan ya es hora de que pongan de nuevo esa preciosa plantilla minimalista de la tortuguita… la que tiene actualmente no tiene nada que ver con el titulo del blog……

  2. Muy excelente, por lo menos tenés recuerdos de tu infancia, de eso ya hace mucho tiempo. A mi casa todavía vienen unos colibríes y en los polines de la cochera vienen a hacer nidos las Guacalchiyas pero bueno, el punto era la construcción de casas en suelos erocionados. Yo sé, es bien feyo, soy partidario de empezar a construir hacia arriba y no la ancho y botar miles y miles de arboles pudiendo construir hacia arriba en menos espacio.

  3. “Y cómo olvidar a los pericos que pasaban todas las tardes rumbo a El Espino” tiempos aquellos que los papás decian “cuando pasen los pericos” te metes a la casa que ya va a oscurecer.

    Mis sobrinos ni saben que es eso de la “buya de los pericos” de los que nuestra generación tanto habla.

    Excelente post, me puso nostalgica por aquellos dias de neblina a las 4 de la tarde.

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