El sabor de la extinción

El sábado pasado, fui a hacer mandados allá por el centro comercial Metrocentro, en San Salvador. Cuando paré en un semáforo, un señor moreno y bigotón se acercó a la ventana del carro y me hizo una pregunta que me desconcertó:

—¿Seño, me compra estos huevos de tortuga?

Y en el acto me puso enfrente una bolsa llena de bolitas de color claro y todas llenas de arena.  Sentí que la cabeza se me puso caliente y sin pensarlo mucho le contesté:

—Mire, don, yo nunca he comido huevos de tortuga ni pienso hacerlo.

—¿De verdad? Pero si son bien ricos…

—Pues, no, yo estoy en contra de consumirlos. Además, no sabe usted que esa práctica está prohibida. Mejor vaya a ver si encuentra a alguien interesado, porque yo no. Eso no está bien.

Y en este punto ya buscaba apoyo moral en mis acompañantes porque el sujeto no se iba y ya no hallaba qué decirle.

—Ahhh… –me dijo– ¿Usted está en contra? ¿Sabe qué? Le voy a regalar uno para que pruebe que son bien ricos.

Confieso que me espanté. La sola idea de que me diera uno me sacó de onda porque ¿qué iba a hacer yo con un huevo de tortuga? Pensé que agarrarlo y luego pensar en qué hacer con él sería mejor a que terminara en la panza de algún cristiano, pero igual no me animaba a tomarlo.

—No, gracias. De verdad no te interesa –le contesté bien segura.

—De todos modos, agárrelo… Tome, tome –y me puso una pelotita arenosa en la mano– ¿Y sabe qué? La felicito por estar en contra de esta práctica porque hay que proteger a los animales.

El señor no era vendedor de huevos de tortuga. Todo el show que me armó era parte de una campaña de concienciación en torno a la importancia de proteger a los animales que están por extinguirse. Me sentí aliviada al ver que lo que puso en mi mano era solo una bolita plástica llena de arena que tenía plasmada una pregunta que todas las personas que sí aceptan esta práctica deberían hacerse: “¿Te gusta el sabor de la extinción?”.

El supuesto huevo de tortuga con el mensaje de la campaña de concienciación. ¡Digan NO al consumo de huevos de tortuga!

Anuncios

4 pensamientos en “El sabor de la extinción

  1. ¡Qué alivio ver que no se trataba de huevos de tortuga realmente!
    Mis respetos a los que son parte de dicha campaña, y a todos los que respetan a los animales, estén o no en peligro de extinción.

  2. Fiuf!
    Confieso que mi mami se los comía cuando yo estaba chiquita…dice que son ricos, jamás me atreví a probar uno.

    Menos mal que se le quitó esa “maña” porque al contrario de los de gallina, que se crían específicamente para ese fin, a las pobres tortuguitas les roban a sus bebés antes de nacer. Si uno lo ve desde el punto de vista de madre, es la peor atrocidad del mundo.

  3. Te juro que se me hizo un nudo en la panza al imaginarme el ofrecimiento. Qué buena campaña, no supe de ella, pero qué iniciativa más espectacular. Ya voy a ver qué se puede hacer contra la venta de pericos, perritos bebés, garrobos…aunque algunos de éstos no estén en extinción, causar por gusto o por deporte el sufrimiento animal sí que es la más repugnante de las actividades. Felicidades por el post!

    • Muchas gracias por tu comentario.
      Tenés razón en tu punto, estas prácticas son totalmente abominables. Hay que animar a las personas a no incurrir en ellas.

      Muchas gracias por leernos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s