La muerte es parte de la vida

¿Cómo estás, viejo amigo? Tanto tiempo de no hablar con vos. Espero que estés de lo mejor allá donde te encuentres. Aunque así como fuiste con nosotros, es seguro que llegaste a armar relajo y a ser el centro de atención.

Acá te envidiamos como no tenés idea: has dejado de sufrir el día a día de nuestro querido El Salvador. Estoy seguro de que recordás perfectamente cómo estaba la violencia allá por 2006, cuando dejaste esta tierra. Y las cosas siguen igual; bueno, no te miento, están peor. Pero para qué te preocupo por esas cosas, solo te diré que tu madre y tu hermana están muy bien.

Esta fotografía la tomé de casualidad unas semanas antes de la muerte de Alberto. Fue la última foto de grupo.

Ahora que han empezado a asomarse los “vientos de octubre”, vinieron a mi mente varias cosas que hacíamos con el resto de la banda. Que debo contarte se volvió muchísimo más unida luego de tu partida, aunque ahora casi ni nos vemos por diversas actividades laborales, y por miedo a andar tan tarde en la calle.

Entre las cosas que he rememorado está la vez que fuimos a trabajar de encuestadores. No podía parar de reírme al recordar tu cara cuando te dijeron que te habías inventado una encuesta y te dejaron tirado en Santa Ana. Sé que no lo hiciste, pero fue una gran onda.

Por otro lado, un día de estos estaban dando una de las películas de “Rocky” (como casi no las repiten, ¿verdad?). Sinceramente hace falta volver a hacer aquellas reuniones en tu casa para ver esa saga. Pero lo que no se me olvida es que a veces esa era la excusa perfecta para irme con toda la banda al “fogueo”. Eso de beber tequila o ron cuando hace un frío endemoniado es la ley. Y ya sé que me vas a reclamar que hartaba más maní que lo que bebía, o que “mucho bla, bla y poco glu, glu”.

De la cancha no tengo mucho que decirte. Ya no juego porque el horario del trabajo no me lo permite. Los torneos aún se hacen, pero ya no son como antes. Pero sin paja que era mejor cuando solo nos echábamos la “cascarita” por las tardes. Aunque con vos era por gusto, siempre que estabas de portero dejabas que te metieran goles chafas. De nada servía que te dijéramos Kameni o Milton “el Chocolate” Flores, no parabas nada.

Hey, como cuando te fuiste dejaste muchas de tus cosas, yo me quedé con la camisa del Chapulín Colorado y el pants que nunca me quisiste vender, aquel que te hacía ver como si andabas con el disfraz de yogurt “Sí”. A la camisa le volé las mangas, ahora la uso en el gimnasio; del pants, pues lo usé un par de años, pero después lo doné, sé que no te va a molestar.

Me habría gustado quedarme con tus botas, eran bien chivas, pero las dejaste todas sucias, hasta con sangre, te pelaste. Pero me compré unas iguales, por vos, viejo amigo. Porque sabía que pasarían muchos años antes de volvernos a ver. Y mirá, hasta la fecha no hemos tenido la oportunidad de cruzarnos otra vez, como estás allá, lejos.

Después de cuatro años, todavía guardo estas botas. Este fue su último invierno.

El tiempo pasa rápido, y aunque no te mencionamos a cada rato, no te olvidamos, eso tenlo por seguro. Es imposible, fueron muchas cosas: bromas, locuras, estupideces, errores, aciertos, pero que sirvieron para fortalecer nuestra amistad. Además, siempre guardaré en mi mente que tuve la oportunidad de prepararte a vos y tu despedida. Fue duro verte ahí, en una bolsa, quieto, siempre sonriente, y cargarte hasta esa “puerta” al día siguiente, son imágenes que no se me borrarán jamás.

Pero bueno, no voy a hacer esto más largo porque me pueden sudar los ojos. Además, espero que allá donde estés, la pasés bien y que siempre nos echés una miradita.

Se te recuerda y extraña, viejo amigo…

PD.: Gracias por el abrazo y decirme que me cuide, lo haré. Pero dejame comentarte que eso de hablarle a uno por sueños da miedo, me desperté bien asustado. Pero te entiendo, allá no tenés celular.

PD.2: Alberto fue una víctima -más- de la violencia que pudre nuestro país. Murió el 27 de octubre de 2006 en un intento de asalto mientras trabajaba por la zona de Lourdes. Una bala segó su vida.

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4 pensamientos en “La muerte es parte de la vida

  1. Qué lindos recuerdos guardas de tu amigo. El cariño entre amigos se asemeja mucho al que se siente por un hermano. Que descanse en paz tu amigo Alberto.

  2. Verdaderamente un super buen escrito – bien estructurado, ironico, lleno de verdades y de tristezas. Me toco el corazon, de verdad. ¡MUY BIEN!

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