Mis tatuajes

En un país como el nuestro, con tantos tabúes y doble moral, hablar de tatuajes ha sido sinónimo de algo prohibido, que inmediatamente remite a personas que “no son buenas”. Mi familia no escapaba de esa percepción, aunque uno de mis tíos, que en paz descanse, fue el primero de la familia en tener varios tatuajes.

Desde que estaba pequeño fui atraído por este arte de pintar permanentemente el cuerpo, siempre dije que iba a hacerme al menos uno. Aunque eso implicaba pasar por encima de mis padres, para quienes eso era algo inaceptable. Cuando bromeaba con ellos diciendo que iba a mancharme, siempre decían “eso la gente lo ve mal” y que si quería hacerme uno, sería hasta que trabajara. Y como yo siempre he sido un hijo obediente, no olvidé esas últimas palabras de mis queridos progenitores.

Así, solo fue necesario obtener un empleo para cumplir las órdenes de mis padres. Por lo que solo hacía falta encontrar un diseño que me gustara y tuviera un significado para mí.

De este modo, mi primer tatuaje fue una iguana, y lo tengo sobre el omóplato derecho. ¿Y por qué un lagarto? Para empezar, me gustan las iguanas; en mi adolescencia, tuve tres. Este diseño marca lo que considero el cierre de una etapa de múltiples errores en mi vida. Las iguanas son de sangre fría, y por mucho tiempo cargué entre mis amigos el mote de ser frío con las personas, al punto de dañar.
Por lo tanto, con él di cierre a esa fase de no corresponder como se debía a personas que daban mucho por mí. Además, me gusta el hecho que las iguanas dejen su cola ante una amenaza. Yo lo veo como la capacidad de cortar acciones negativas y poder seguir adelante.

Y como bien dicen que uno no es ninguno, después de ese primer contacto con las agujas y la tinta, quedé con las ganas de otro. Pasaron dos años para que decidiera volver a experimentar ese dolorcito que bien dicen se puede volver adictivo y en lugar de uno, me hice dos en una sola sesión.

Mi segundo tatuaje es una tortuga, y está sobre el hombro derecho. El decidirme por el diseño de un quelonio fue sencillo: también me gustan las tortugas, en especial las marinas. Creo que el nombre del blog dice mucho de mi gusto por estos animales. Me parece increíble que las tortugas marinas, desde el momento de nacer, se ven forzadas a sortear múltiples obstáculos con tal de llegar al agua. Y que aun siendo miles las que nacen, solo unas cuantas llegan a la etapa adulta.

Otro hecho que me fascina es que pasan alrededor de 25 años en el agua y son capaces de regresar a la misma playa donde nacieron. Por eso me decidí por este dibujo, porque no me gusta rendirme ante los retos, es bueno afrontarlos y es increíble la satisfacción de dejarlos atrás. Y además, aunque a veces pueda parecer que estoy vagando por múltiples problemas, tengo claro adonde tengo que retornar para poder volver a empezar.

Y el último tatuaje, el cual tenía pensado hacerlo hace un año, es una cruz, que está ubicada sobre mi brazo izquierdo. La cruz –que para gran parte de los cristianos tiende a ser vista como símbolo de la victoria de Cristo sobre la muerte–  representa un agradecimiento a las veces que me he salvado de morir, desde la vez que me hospitalizaron siendo bebé por un golpe en la cabeza hasta llegar al accidente automovilístico que sufrí en 1994. Es un recordatorio de por qué sigo acá, que no fue suerte, sino que fue la voluntad de Él.

Esos son mis tatuajes, eso es lo que significan para mí. Que a unos les gusten y a otros no, está bien, cada quien es libre de tener su percepción ante esta forma de expresión.

Por otro lado, este fin de semana experimenté lo poco tolerante que es la sociedad ante alguien que porte un tatuaje. Fui literalmente perseguido en un almacén. Creo que una barba, un gorro, un piercing y dos tatuajes visibles son capaces de hacer creer que vas a robarte cuanta prenda te sea posible. No soy ladrón y morir electrocutado no está en mis planes cercanos.

Ante eso, me molesté, lo acepto, pero preferí jugar a las escondidas. Me metí entre dos pasillos, me senté en una silla y el que me perseguía rápidamente apareció moviendo su cabeza de un lado a otro. Cuando me vio, se ahuevó.

Es triste que esto sea así. No tengo los “cuernos de diablo”, no ando el “12+1”, ni el “17+1”, tampoco una lágrima o tres puntos en la mano. Ni modo, abuela, no podría hacerme un tatuaje con tus iniciales, ¿quién te manda a llamarte María Soledad?

 

 

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10 pensamientos en “Mis tatuajes

  1. Acabo de llegar acá en línea recta de búsquedas… interesante, me ha gustado lo que he leído…

    Algunas personas piensan que los tatuajes son más reprochables en las mujeres y más si ya somos de esa generación que está criando hijos y que nos hemos negado a esa opción… por mi parte, el tiempo y las circunstancias me lo han impedido pero estoy a punto de realizar ese deseo. Siempre había pensado en un tatuaje, una palabra en hebreo… pero últimamente me hace “ojitos” un símbolo también, así que tendré dos, cuando me los hagan, te cuento.

    ¿Es cierto que duele mucho? jejeje es que soy alérgica al dolor

    • Para gustos… A mí me gusta ver mujeres con tatuajes; así que si te gustan, dale. La edad es lo de menos, lo que importa es la motivación.
      De doler, sí, duele, pero poco, y depende mucho de la zona en la que te lo hagás. Donde están más expuestos los huesos es donde más se siente. Por lo general lo que se siente es que se calienta un poco el área. Solo hay que relajarse.
      Suerte si te los hacés y ponés las fotos.

  2. ¡Qué chivos te quedaron! Yo me hice el mío en 2004 en L.A. y mi papá, cuando me fue a traer al aeropuerto me lo quiso quitar con saliva jajajajaja, y me preguntó si algún día se me iba a borrar. Le contesté con un seco “no” y solo me dijo: “Está loca!”. Duele, pero se ve lindo en la espalda. A mí me encanta, y los puyones valen la pena 🙂

  3. Sabes una cosa, me alegra ver que hay gente que si sabe lo que se tatua, conocí a una chera que tenia un tatuaje de una flor de loto, no se si lo sepas, pero esa flor tiene un gran simbolismo sobre Buda, el rollo es cuando se lo mensione a la chera no tenia ni idea de lo que hablaba, y le conte toda la historia de Buda, al final la muy grosera me dijo que Buda le parecia un charlatan… realmente me dio colera.

    Por otra parte que en lo personal jamas me haría un tatuaje, pero si llegara a hacerlo me gustaría tatuarme el monograma de los Heroes del Silencio, tien un gran simbolismo para mi.

    Saludos.-

  4. Yo pasé por una mala experiencia debido a mi tatuaje. Unico en mi espalda. Si ya sentía que ese soldado me agarraba ‘de amores’ solo x eso.
    Hay demasiada ‘doble moral’ como bien lo decis y da cólera cuando te juzgan solo por un dibujito permanente en tu piel… como si eso modificara tus capacidades.

    Excelente post!

  5. pues yo tengo un año pensándolo y creo que este es definitivo y me haré el primero, pienso en eso que dices, el tabú y las persecuciones, la verdad es que nuestra “cultura”, aún no ha evolucionado y sigue enmarcada en un cuadro del cual no deberías salirte, pero, al diablo con todos! lo importante es sentirse bien uno mismo y no lo que el resto piense. Al hacerme el mío seguro que lo postearé también.

    • Sí, la verdad es que este tipo de arte aún tiene sus detractores en nuestra sociedad. Y como vos decís, al diablo con los demás, lo importante es sentirse bien uno. Suerte con tu diseño y estaré esperando tu post para ver qué te hiciste y qué significa.

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