El día que lloré por un gatito

Hoy en la mañana me disponía a dirigirme al búnker (ese lugar donde trabajo) cuando cerca de donde estaba estacionado mi carro vi aparecer una bolita peluda color amarillo. Se movía graciosamente, con ternura.

Cuando me acerqué vi que era un pequeño gatito. Estaba sucio  y tenía unrasguño en su nariz. Solo se me ocurrió que un gato más grande intentó darle una golpiza. Me dio tristeza. Me acerqué y lo pasé los dedos de la mano por la cabeza. No dudó en dejarse consentir, casi se tira al suelo el pobre.

Así como este era el gatito, del mismo color y casi del mismo tamaño. Una ternurita.

Y yo ahí, con la presión de saber que tenía que apurarme para llegar al trabajo y con las grandes ganas de agarrarlo, llevarlo a mi casa, darle un buen baño y prepararle una platada de comida. Pero no. Con lágrimas en mis ojos me subí al carro y vi por el espejo que el gatito me veía desde unas gradas cercanas, como entre escondido, como esos juegos que les gustan a los gatos.Cuando reaccioné en que estaba llorando, me invadió un impulso por salir y agarrarlo. Y me
acordé que no tenía tiempo y nadie podía ayudarme en ese momento. Me prometí que si volvía a la noche y lo encontraba, no lo dejaría en la calle. Sino, lo buscaría de todas formas para adoptarlo.


Pero en ese momento llegó una señora y su hijo adolescente. Se detuvieron a mirar al gatito, que se puso al tiro a jugar con ellos. Vi que la mujer llamaba por teléfono mientras el muchacho sobaba al gatito, que daba vueltas en el suelo de felicidad. Pensé que a lo mejor se lo llevarían y así fue. Y yo seguí llorando, pero de felicidad.Espero que esas personas puedan darle una buena vida gatuna a ese pequeño.
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Un pensamiento en “El día que lloré por un gatito

  1. Hoy sí que me siento bien conectada con sus post. En la casa materna, en las últimas décadas, siempre hubo perros. Hasta que una vez mi hermana encontró un gatito, así de pequeño y del mismo color del de la foto. El pobre murió a los pocos días. Mi hermana sufrió mucho. Le regalaron una gatita blanca que tuvo muchos gatitos. Llegamos a tener 20 gatos. Llegó un momento que en la casa se respiraban pelos blancos de gatos. Fueron una plaga. Desde entonces ya no tenemos gatos.

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