Conocí a mi hijo

Los sueños, caprichosas imágenes cargadas de verdad o de la más increíbles de las fantasías… ¿quién no ha sido presa de sus creaciones alguna vez? Ya sean pesadillas, sueños tiernos o húmedos, la oferta es, simplemente, infinita.

Por lo general, sueño bastante. A veces son buenos, otras, no, pero por lo general no les doy mayor atención. Pero esta noche fue distinto.

No sé cómo empezó este sueño, si fue continuación de otro o fue el primero y único de la jornada. Pero al despertarme, fue lo primero que tuve en mi mente.

Recuerdo haber pasado rápidamente por diversos escenarios: una parada de bus, un pasaje, una casa, una habitación. Diversos lugares que me hicieron llegar a ese final que no logro sacar de mi cabeza (y que no quiero que se vaya).

En todos ellos, el personaje principal no era yo, era un niño. Mientras trato de recuperar todas las imágenes del sueño, se me viene una de cuando ese chiquillo se cayó en lo que esperábamos el bus. Lo levanté, le limpié el pantalón y le dije algo que no recuerdo, y cuando lo veo a los ojos y el pequeñín en lugar de llorar se pone a reír, una sensación familiar me llena y hace que una sonrisa se dibuje en mi rostro.

Después tuvimos un fugaz paso en la entrada de un pasaje y llegamos a una casa, la cual parecía ser aquella en la que viví por 22 años. Ahí, en una habitación, que sé que representaba mi cuarto, empecé a “regañar” a este niño. Él, en lugar de preocuparse, solo reía.

Al ver su comportamiento, que me hizo pensar que así reaccionaría yo cuando sé que me están queriendo engañar, no me quedó otra más que reírme, y lo abracé. Recuerdo que soplaba un fuerte viento, que las ramas de aquel naranjo del que alguna vez me caí golpeaban el techo.

En todo eso, no dejaba de abrazar al niño, quien para entonces ya me tenía aprisionado entre sus bracitos. De pronto, de las risas pasé a las lágrimas. El chiquillo me preguntó: “¿Qué te pasa, papá?” Emocionado, y viéndome reflejado en ese diminuto rostro, solo pude decirle: “Nada,  te amo”.

Anuncios

8 pensamientos en “Conocí a mi hijo

    • A mí también me sacastes lágrimas. Sabes que hay un mito de que a las embarazadas se les revela en sueño si tendrán niño o niña. Yo no creía, hasta que soñé que estaba con una amigas, cada una tenía su hija, pero sobraba una niña. Así supe que esperaba a mi Sophy 🙂

      • Qué pelado. A ver si se cumple en mi caso, aunque una niña también me encantaría.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s