Me cachimbeaste, 2013

Vete ya, 2013. Has durado demasiado, me has enseñado mucho, me has golpeado un vergo y me has quitado tanto. Estoy harto.

Puta, año… has sido una montaña rusa. Me llevaste por un camino estable para luego restregarme por el suelo y demostrarme lo débil y tonto que puedo ser. Que me las sé todas y al mismo tiempo desconozco tanto.

Mierda, año… te llevaste a mi mejor amigo. A mi primer amigo. Eso duele.

No jodás, año… después te pusiste más benévolo. Me dejaste levantarme, me has dado alegría en varios aspectos de mi vida, pero has permitido que me cuestione otros tantos.

Carajo, año… ahora te llevás a mi tío Eduardo, al “Chiri”. Si de por sí estas fechas desde hace tanto han dejado de alegrarme como a otros, ahora venís a dejarme el recuerdo de la muerte para cada diciembre.

Estoy dolido, año… y mucho. Vete ya, por favor. No quiero saber más de enfermedades, de insuficiencia renal, de diálisis, de corazones débiles y de riñones y pulmones dañados.

Me siendo exhausto de tanto pensar, de tanto llorar. Me siento mal por ser egoísta, por no querer pasar este dolor cuando mi tío llevaba años sufriendo.

Mierda, me cuesta escribir esto cuando viene a mi mente la última vez que vi a mi tío, tan débil, tan cansado, tan… lejos del recuerdo que tengo de cuando nos visitaba y yo era un simple mocoso.

Nunca olvidaré del día que aguantó puteadas y golpes por defenderme. Ni cuando me daba consejos para ser mejor persona y me alentaba a no rendirme en mis estudios porque era el único de la familia con la posibilidad de ir “más allá”.

Incluso las últimas veces que lo vi tuvo el valor de preguntarme a mí que cómo estaba, que si me iba bien en mi trabajo. Que no me preocupara, mi dijo, cuando estaba desempleado, que algo me iba a salir. Que se alegraba de que ya estuviera ubicado otra vez…

Recuerdo su mirada, la última vez que lo vi, su incredulidad, su pregunta de “¿y no te has equivocado, hijo?”. ¡No! No me equivoqué. Y me arrepiento de no haber podido ayudar más.

Puta, 2013, vete ya. No quiero saber más de ti. Me rindo, me cachimbeaste…

PD: Tío Chiri, saludame a tu hermano, Raúl. Tengan claro que no olvidaré lo vergones que fueron conmigo…

 

 

 

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