#PidoTAI

infidelidad

(Imagen tomada de )

Antes de que empiecen a leer estas líneas y quieran golpearme o ultrajarme, o decir que no soy digno de escribir acerca de una “trampa del Enemigo” de la que fue víctima un ¡¿ingenuo?! servidor de Dios. Aclaro que mi objetivo no es criticar al pastor de moda…

Para casi nadie es un secreto el caso del pastor del Tabernáculo de Avivamiento Internacional (TAI), Carlos Rivas,  quien el pasado viernes por la tarde saltó al escrutinio público debido a un extraño caso al interior de un motel de Santa Elena, en Antiguo Cuscatlán.

Desde que se conoció la noticia, las redes sociales han sido un hervidero de comentarios, burlas, juicios, ataques, etc. Y eso no es lo que me sorprende. Los usuarios de redes sociales no perdonan, no pierden el tiempo. El más mínimo desliz es suficiente material para ser atacado.

Lo que más me llama la atención es el discurso con el que se trata de pintar la escena. El pastor, una víctima, un bobo, una ingenua oveja; la mujer, la depravada tentadora, la viviana, el demonio, pues. O como escribieron los de La Prensa Evangélica, esta chamaca es Jezabel.

Infidelidad2

De ese mismo texto me sorprenden las partes que rezan que a la mujer “no le importó ni la familia del pastor ni la congregación”, o que “ella fue enviada por Satanás como piedra de tropiezo del pastor Rivas”.

Y para rematar, de acuerdo al abogado defensor, el pastor Carlos Rivas aceptó tener una relación amorosa con la víctima desde hace dos años (¿estoy confundido, ¿quién no respetó la familia?). 

Y como si eso no fuera suficiente, el abogado calificó que “era una relación de infidelidad responsable” (estoy más confundido ahora con este nuevo término).

Tal parece que el punto acá es la normalización de la infidelidad, de que se puede verguear a las mujeres y de que los hombres somos inocentes víctimas de sus encantos.

Y esta burda defensa me molesta como cuando la sociedad se hace del ojo pacho con las barrabasadas que hacen algunos curas. De casos como estos generalizamos y pagan justos por pecadores. 

Sin más que agregar, solo les #pidoTAI. Pero si quieren tirarme piedras, háganlo. Soy un pecador y aguanto mis pedradas. Y por eso me gusta tirar algunas piedrecitas de ves en cuando. 

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Un pensamiento en “#PidoTAI

  1. Muy de acuerdo Gabriel, me parece que la reacción de las redes sociales era de esperarse, que bueno que cada vez y aunque a trompicones vayamos construyendo una sociedad más crítica. Aquí se aplica el dicho popular, caras vemos…

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